La ética profesional en los contadores públicos y auditores de Guatemala es la
piedra angular de la profesión de contabilidad pública; en el sector público guatemalteco, es
uno de los pilares que sostiene la credibilidad y relevancia social de la profesión y la
auditoría en el escenario guatemalteco. Además del conocimiento técnico y normativo, la
conducta profesional de esa profesión requiere un compromiso continuo de por vida con
principios que garanticen la independencia de juicio, la objetividad en el análisis y la
integridad en cada práctica.
El contenido de este articulo ha sido adaptado al contexto de una amplia audiencia, que
incluye ejecutivos, profesionales financieros, contadores públicos y auditores, estudiantes,
educadores y aquellos comprometidos con la práctica de la administración pública. Su
objetivo es posicionar de manera clara y sistemática la ética profesional como una
competencia esencial en la aplicación pública de la competencia profesional del contador y
auditor, ya que juega un papel sustancial en la práctica de las actividades de contabilidad y
auditoría pública, particularmente debido a su alta significancia sociopolítica y un alto nivel
de responsabilidad en la gestión de las finanzas del Estado.
La ética profesional como piedra angular de la confianza pública: La confianza de la
ciudadanía en el sistema público está estrechamente relacionada con la conducta ética del
personal que realiza las funciones de control, supervisión y auditoría. Y el primer punto no
debe tomarse como un complemento auxiliar, sino como la base sobre la cual es posible
fundamentar informes, declaraciones y recomendaciones realizadas por auditores
gubernamentales basadas en la ética profesional.
El compromiso con la adhesión a principios éticos permite que el trabajo de auditoría se
considere profesional, técnico y en beneficio del interés público. Tal visión contribuye a la
rendición de cuentas, la transparencia de las instituciones y la estabilidad del control del
sector público.
Independencia en la auditoría pública: La independencia también se caracteriza por la
capacidad del auditor para ejecutar su trabajo libre de los intereses, influencias o coerciones
de las autoridades. Tal independencia puede describirse en dos aspectos claramente distintos
en el área de la auditoría gubernamental.
Independencia organizacional o institucional: La independencia organizacional denota la
independencia de la Institución Superior de Auditoría, para Guatemala, la Contraloría General
de Cuentas la cual goza de respaldo constitucional, asegurando su independencia de los
poderes ejecutivo, legislativo y judicial y de las entidades auditables. Esta independencia es
crítica para la preparación de auditorías, el control de recursos y la emisión de informes,
libres de otros factores.
La independencia personal del auditor: La independencia personal se relaciona con el
estado mental y ético del auditor individual. Implica realizar su trabajo con honestidad, sin
conflictos de interés y no debe auditar empresas en las que haya tenido empleo previo o haya
relaciones cercanas con su familia o un gran interés monetario que pueda interferir con su
trabajo personal.
Objetividad como principio básico de la práctica profesional : La objetividad exige que el
auditor no se base en sesgos personales, presiones o intereses personales para el juicio
profesional. Las conclusiones de una auditoría deben estar debidamente fundamentadas en
evidencia competente y apropiada, a través de procedimientos claros, verificables y
correctamente documentados. Para la objetividad, se le pide al auditor que se base en
evidencia que pueda ser verificada, que considere argumentos equilibrados de la entidad
auditada y que ignore cualquier forma de incentivo o favor que pueda afectar la
independencia de juicio.
La ética profesional constituye principios éticos fundamentales para el contador público y
auditor. Incluyen:
- Integridad, que significa ser honesto y recto en todos los tratos profesionales;
- Objetividad para mantener el juicio imparcial y libre de conflictos de interés;
- Competencia profesional y diligencia, que requieren actualización constante y aplicación
de mejores prácticas; - Confidencialidad para proteger datos confidenciales obtenidos como parte de su profesión;
- Conducta profesional para adherirse a las pautas legales relevantes para la práctica y
abstenerse de realizar trabajos que puedan impactar los intereses de la profesión.
Estos factores, encontrados en el Código de Ética para Contadores Profesionales emitido por
la Federación Internacional de Contadores (IFAC) y adoptados localmente, forman una base
indispensable para la administración responsable y ética de la auditoría pública. - En el contexto guatemalteco, la aplicación de la ética se vuelve más importante,
especialmente dada la naturaleza sensible de la información manejada y las implicaciones
directas en términos de la utilización de recursos que las decisiones de un auditor pueden
traer. La falta de ética, independencia u objetividad desgastaría la confianza pública y
debilitaría la eficacia de los sistemas de control institucional. Inversamente, la auditoría ética
mejora el institucionalismo y asegura la prevención de irregularidades, y tiene un efecto
positivo general en asegurar una administración pública eficiente, transparente y orientada al
interés.
- Rol del Auditor Gubernamental: El auditor gubernamental es responsable del examen y
evaluación independientes de las operaciones financieras, administrativas y de desempeño de
las entidades del sector público. Están formados para asegurar que el financiamiento estatal se
lleve a cabo de manera efectiva y económica y que el gobierno gubernamental opere dentro
del marco legal existente de manera eficiente, efectiva y económica.
- Entre sus deberes más importantes está el monitoreo de los activos públicos, incluyendo el
monitoreo de sus ingresos, gastos, activos, pasivos y patrimonio a través de instituciones
gubernamentales, municipalidades y otros organismos gubernamentales que ejecutan recursos.
La práctica recurrente del auditor gubernamental se inclina hacia la acción asociada para un
interés general y la utilización adecuada de los recursos públicos. La tarea de los ejecutivos,
profesionales y los futuros contadores públicos y auditores sería ver la ética no solo como un
contexto regulatorio, sino como una dedicación continua a la transparencia, legalidad,
responsabilidad social y rendición de cuentas. - Ponente Dr. Elfego Castaño.





