La transformación de China, de la «fábrica del mundo» hacia un mercado cada vez más abierto, refleja una evolución importante en su relación con la economía global.
En un momento en que el comercio internacional enfrenta crecientes desafíos, iniciativas como la CIIE ofrecen nuevas posibilidades para fortalecer los vínculos comerciales, promover la cooperación industrial y facilitar una participación más inclusiva de los países en desarrollo.
La apertura del mercado chino no solo crea oportunidades para las empresas internacionales, sino que también puede contribuir a un crecimiento mundial más equilibrado, inclusivo y sostenible.
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