Guatemala, 30 de septiembre de 2026. – Quienes viven con un perro saben que,
con el tiempo, uno termina conociendo cada detalle: cómo pide comida, dónde
duerme, qué hace cuando quiere salir, cómo te recibe y hasta esas pequeñas
costumbres que solo tú reconoces. Por eso, cuando algo cambia, muchas veces lo
notas antes que nadie.
Tal vez empieza a quedarse quieto mirando un punto, parece confundido en un
lugar que conoce perfectamente, cambia sus horarios de sueño o comienza a
comportarse de una forma que no era habitual. En otros casos, la señal puede ser
mucho más evidente, como una convulsión. Es fácil pensar que simplemente “se
está poniendo viejito”. Sin embargo, algunos de estos cambios también pueden
estar relacionados con su salud neurológica.
“Los cuidadores conocen muy bien el comportamiento cotidiano de sus mascotas
y eso los convierte en una pieza muy importante para identificar cambios. Si notas
que tu perro empieza a comportarse diferente, se desorienta o presenta alguna
señal neurológica, lo mejor es comentarlo con su médico veterinario”, explica Ana
Lucía de León, delegada veterinaria para Nestlé Purina.
Cuando algo que siempre hacía deja de ser normal
El sistema nervioso interviene en muchas de las funciones que forman parte de la
vida diaria de un perro. Por eso, una alteración neurológica no siempre se
presenta de la misma manera. En algunos perros de edad avanzada puede
aparecer el síndrome de disfunción cognitiva, una condición asociada al
envejecimiento que puede provocar cambios en la conducta y en la forma en que
el animal se relaciona con su entorno.






